jueves, 5 de marzo de 2009

VERSIÓN ORIGINAL

Como algunos ya sabéis, el Día de Toledo me hizo una entrevista con la que las compañeras aprovechaban que había un bolo perdido por aquí para dar pie a hablar un poco de nuestras cositas en prensa.

Bueno, fue una buena oportunidad para que al fin hablara algo de lo que estoy haciendo aquí, cosa que me habéis pedido el 33% de los tres lectores del blog en más de una ocasión.

Bueno, mato ahora dos pájaros de un tiro: saciar vuestra curiosidad y desquitarme del hecho de que, naturalmente, la redactora se haya visto obligada a cortar algo de todo lo que he podido llegar a enrollarme (la verdad es que he estado insufrible con ella, gracias Susana!). Así podéis apreciar también, leyendo la entrevista publicada en prensa, el duro trabajo que hay detrás de todo artículo periodístico.

Vosotros vais a sufrir ahora la versión original, sin cortes, de la perorata que te mató. Y que no se os ocurra volver a preguntar por esto... quien llegue hasta el final tiene el cielo ganado

LA CHANCLA - Cooperante en Uruguay

Una decisión personal le llevó a cambiar España, la ciudad de Toledo en la que ha vivido la mayor parte de su vida, por la oportunidad de trabajar “sobre el terreno” para una organización de cooperación. Desarrolla su labor en Uruguay, en la defensa de los derechos relacionados con la protección de niños, niñas y adolescentes frente a los malos tratos, el abuso y la explotación. Y es que la cooperación, también precisa de trabajo “de despacho” para poder llegar a buen puerto.


- En Uruguay, ¿cuál es la situación para los niños y niñas? 

Lo más importante es que la pobreza se concentra en la infancia, y esa infancia pobre está excluida y estigmatizada.

-¿En qué consiste tu trabajo? 

Trabajo en el área de Protección de la Infancia. La nuestra es una organización de derechos humanos, y cuando hablamos de Protección nos estamos refiriendo a un grupo concreto de derechos recogidos en la Convención de los Derechos del Niño. Se trata de los derechos que tienen que ver con la protección de niños, niñas y adolescentes frente a los malos tratos, el abuso, la explotación, etc. En el caso de Uruguay, los principales problemas relacionados con estos derechos en los que nos estamos concentrando, tienen que ver con los niños y niñas que han sido víctimas de maltrato de abuso, y también con aquellos adolescentes que han infringido la ley penal, o que aún sin haberlo hecho entran en contacto con el sistema penal. Se trata de que en definitiva los que están en dichas situaciones tengan igualmente sus derechos garantizados. Por ejemplo, durante las investigaciones judiciales de casos de abuso sexual, en ocasiones los niños y niñas que lo han sufrido son "revictimizados", es decir, el impacto o el trauma se agravan por no tomarse las medidas adecuadas, porque se les hace a testificar muchas veces, porque siguen conviviendo con el presunto agresor, porque se les somete a pruebas forenses desagradables y no siempre necesarias... De la misma manera, también están en riesgo los derechos de los adolescentes infractores durante los procesos judiciales o cuando les corresponde cumplir medidas de privación de libertad, no siempre en las condiciones más adecuadas. Estos son dos ejemplos de situaciones que abarca el área de Protección, aunque en realidad se trata de cuestiones bastante complejas y temas variados aunque relacionados entre sí. También se incluyen asuntos como la explotación sexual, la promoción de la participación adolescente o los niños en situación de calle.

Nos dedicamos sobre todo a apoyar al Gobierno para fortalecer la capacidad de los sistemas públicos para proteger a estos niños y niñas y asegurar así que estos derechos se cumplan, a levantar información sobre la realidad de estos niños y niñas (muchas veces el primer obstáculo para sus derechos es que ni si quiera se sabe lo que ocurre con ellos), y tratar de generar en la sociedad y en las instituciones una cultura de derechos. Estudiamos las prácticas de las instituciones; hacemos formación para jueces y fiscales o para trabajadores de la salud pública, de la educación, de la policía, etc; editamos manuales; facilitamos asistencia jurídica a víctimas...

Mis tareas son variadas: igual tengo que sentarme con técnicos de un ministerio para diseñar un proyecto, que aprobar al pago de unas facturas, que visitar un centro de privación de libertad de adolescentes y entrevistarme con ellos como "observador" y elaborar informes sobre la situación de sus derechos dentro de dichos centros. Me tengo que asegurar de que todos los programas y actividades salgan adelante correctamente, aunque más bien lo que hago ahora es aprender. Lo cierto es que el día a día se pasa muy a menudo sentado delante del ordenador o en reuniones en despachos. Reconozco que no es la idea que se tiene normalmente sobre el trabajo en cooperación, no es lo más vistoso, pero en realidad es muy habitual y se pueden conseguir importantes resultados.


Pancarta dedicada por todo el Consejo de Ministros a nuestro entrevistado

-¿Por qué decidiste pasar "a la acción" sobre el terreno?

Siempre tuve interés por el trabajo en terreno, y fue por eso que me metí en este mundo. Sin embargo tras años de trabajo terminé por pensar que en España en realidad hay mucho importante que hacer respecto a estos asuntos de la cooperación, las relaciones Sur - Norte, la justicia global... Los problemas que nos preocupan tienen mucho ver con decisiones políticas que se toman en nuestro propio país, con nuestros hábitos como ciudadanos, con los excesos de la sociedad de consumo... Igual o más importante que los proyectos de cooperación son las iniciativas de todas las personas y organizaciones que están en España trabajando por el cambio social, por mantenernos informados de lo que no nos cuentan los grandes medios, por educar en valores de solidaridad, por presionar a los políticos que no tienen un verdadero compromiso e incumplen sus promesas...

Mi paso al terreno es simplemente una opción personal. No creo que sea aquí en Uruguay donde más puedo aportar, pero sí disfruto con el trabajo y ampliaré mi conocimiento sobre las situaciones que me preocupan. Además podré conocer el otro lado de la misma organización para la que trabajaba en España, y con la que me interesaba mucho hacerlo en terreno por su enfoque centrado en los derechos, en las políticas públicas y en las responsabilidades de los gobiernos, que son quienes en su día ratificaron la Convención de los Derechos del Niño.

-Ventajas e inconvenientes de esta forma de trabajo.

Las ventajas y los inconvenientes son las dos caras de una misma moneda. Es difícil estar en un sitio nuevo, diferente, donde pesan la ignorancia del contexto, la pérdida de las redes sociales y contactos que hacen posible un buen trabajo, la sensación de tener poco que aportar y en definitiva todo lo que supone empezar un nuevo trabajo, con el añadido de hacerlo en un nuevo país. Pero lo bueno es precisamente tener la oportunidad de enfrentarse a ello y aprender, seguir descubriendo nuevas caras y factores de problemas muy complejos, y enriquecerse con otros puntos de vista y formas de pensar. Es muy interesante ver cómo se piensa y habla acá de las relaciones Sur - Norte y el rol de países como el nuestro. A veces nos creemos el ombligo del mundo y estas experiencias ayudan a ver un poco más allá. Uno se da cuenta de lo ignorante que es. Lo mejor es que trabajo con un equipo de gente competente, uruguayos y uruguayas que llevan años en esto, que acumulan un gran conocimiento y experiencia, y de quienes puedo aprender mucho. Por otro lado, para la oficina es positivo contar también con la visión diferente y complementaria de alguien de fuera.

-¿Te ha cambiado algo desde tu llegada al país?

He ido acercándome más a la dimensión cultural y política de los problemas, a la importancia de los aspectos legales, de los presupuestos, del papel que ocupa la infancia entre las prioridades de un país. En definitiva, del compromiso de la sociedad (adulta) y de sus gobernantes. En un país con el nivel de desarrollo de Uruguay, es impresionante cómo la decisión de invertir o no en la infancia marca la diferencia. Después de la última crisis, mientras los niveles generales de pobreza se redujeron hasta alcanzar a un cuarto de la población total, en el caso de la infancia siguen llegando casi a la mitad. Pero lo que más me ha impactado es cómo los sistemas además profundizan en la exclusión de estos niños y niñas en situación de pobreza, y a menudo ponen en peligro sus derechos en vez de reforzarlos, criminalizan a los adolescentes pobres, etc. Ser niño pobre significa prácticamente ser un futuro delincuente, y esta idea orienta las medidas que se toman al respecto de su situación (separación de su familia, internamiento...), en vez de asegurar que este niño pueda acceder a la escuela, a un médico, a sitios donde jugar y desarrollar su creatividad, a oportunidades, y en definitiva a la posibilidad de seguir siendo un niño, sean cuales sean sus circunstancias y sin excepción.

Solemos pensar que son otro tipo de sociedades las que tienen unas pautas culturales que vulneran derechos, pero finalmente uno llega a ver que entre los "occidentales" muchas de estas cuestiones se relacionan directamente con lo que tenemos en la cabeza, con la manera en que los adultos (y las instituciones adultas) percibimos y nos relacionamos con los niños, niñas y adolescentes. En una reunión hace algunos días, alguien dijo: "el único problema que tienen los niños son los adultos", y diría que hay mucha verdad en esa frase.

Personalmente, resulta muy interesante el poder ir descubriendo en uno mismo toda esta herencia y tratar de transformarla. Creo que en las relaciones adultos / niños está pendiente una revolución como la que ya se ha puesto en marcha en las relaciones de género, de la cual espero podamos aprender mucho.


La oficina de La Chancla está al fondo a la izquierda

-¿Imaginabas que era así?

Lo cierto es que tanto el país como el trabajo resultan bastante cercanos a lo que imaginaba. En realidad ya tenía bastante información previamente sobre ambos. Por otro lado, Uruguay es de los destinos más parecidos a España que se puedan encontrar, lo cual no significa que no haya de todos modos importantes diferencias. Se trata de un país con un índice de desarrollo humano alto, el tercero de Latinoamérica, en el que sin embargo casi la mitad de los niños y niñas nacen y crecen por debajo de la línea de la pobreza. Y todos estos niños y adolescentes pobres son además objeto frecuente de medidas policiales, judiciales o de internación (aún sin haber cometido infracción alguna) que menoscaban sus derechos, los estigmatizan y excluyen.
 
A la ausencia de la infancia en la agenda pública, se suman por tanto la inequidad  y la exclusión que se acrecentan. Es como si hubiera dos Uruguay, que se distancian peligrosamente, con identidades y proyectos colectivos  diferentes (esto es copiado), hasta ir llegando al punto en que la única relación entre ambos comienza a ser policial. Y así, al fracaso a la hora de abordar el problema de la pobreza infantil (y adulta), se suma a menudo que la primera intervención del Estado es de carácter policial. Es decir, a veces parece que a nadie le preocupa o escandaliza que haya una niña de doce años sola en la calle, sin casa, sin familia, sin ir a la escuela... pero el día en que a esa niña le da por robar algo, entonces se pone el grito en el cielo y en vez de llegar las preguntas sobre cómo se ha llegado a tal situación, aparece el debate sobre la seguridad ciudadana, la mano dura, la rebaja de la edad de imputabilidad penal... Incluso cuando se interviene con ánimo de proteger a estos niños y niñas cuando no han infringido la ley, se hace, como decía, desde la óptica de que son futuros delincuentes y no de que tienen los mismos derechos que los demás y hay que buscar la forma de garantizarlos.
 
Como ejemplo curioso, la gente se alarma cuando recibe noticia del número de "menores" que son detenidos por la policía. Nosotros hemos estado trabajando con esos datos, y nos encontramos que las cifras incluyen casos de niños y niñas "mal entretenidos" o incluso por "mordeduras de perro", y muchas otras situaciones que no se corresponden con delitos y por tanto no justifican tales detenciones. El que un niño mordido por un perro pase por comisaría o no, depende muchas veces al final de cuál sea su condición social.
 
Es obvio que las cosas son más complejas, pero esta explicación nos da una idea aproximada de la situación, y si lo pensamos bien, aunque en proporciones distintas y con matices, es un panorama no tan diferente a España y el del tipo de sociedad que estamos construyendo en todas partes. Sólo tenemos que pensar en el ejemplo de la inmigración. Hasta la llegada de la crisis, los inmigrantes estaban integrando esa población excluida que tal vez ahora esté cambiando algo su composición.


Hermosa metáfora visual: un gobierno tras otro, varadas siguen las políticas de infancia

-¿Recomendarías esta experiencia a otros voluntarios?

Bueno, siento decepcionarte pero no soy voluntario sino profesional, aunque también he sido voluntario en el pasado. Ahora mi voluntariado es a la inversa: en la distancia y gracias a las nuevas tecnologías muy de vez en cuando echo una mano a la oficina de Castilla- La Mancha para las actividades de educación para el desarrollo que se hacen allí.
 
Lo que recomendaría a cualquiera es que se implique de verdad en las cosas que le parezcan relevantes, que no se quede de brazos cruzados esperando a que se resuelvan solas, que se informe y comprenda lo que ocurre en el mundo en que vive y en su propia ciudad, que tome partido de la forma que crea más oportuna. Desde luego una experiencia así puede ayudar a que crezca el compromiso personal, pero no ocurre necesariamente ni es necesario irse lejos para hacerlo. Tampoco hay que irse lejos para ayudar. Irse a otro país es una opción personal que si se aprovecha bien puede suponer un gran aprendizaje, pero no necesariamente la mejor estrategia para contribuir al cambio. Uno tiene que preguntarse "¿qué está pasando? ¿cómo me relaciono con ello, qué papel juego? ¿qué puedo hacer, qué puedo cambiar en mi vida, cómo puedo participar para mejorar las cosas?" Aunque no lo sepamos, día a día nos relacionamos con el resto de las personas y construimos un futuro común. Por eso es mejor hacernos conscientes de ello y decidir cuál queremos que sea ese futuro, del que también formaremos parte. Pero si no somos capaces de empezar por nosotros mismos difícilmente podremos llegar más lejos. Por eso, no se trata sólo de irse lejos a otro país, sino de vigilar nuestros hábitos, nuestras relaciones, el impacto de las cosas que hacemos, de nuestro consumo, de nuestra participación política y nuestra energía y determinación a la hora de apoyar una campaña como puede ser Pobreza Cero... menciono esta campaña porque la conozco muy de cerca, pero hay infinitas opciones y posibilidades.

Esta experiencia de compromiso es la que verdaderamente recomiendo a cualquiera, aunque es bastante más complicado que salir una temporada a trabajar fuera. Lo que estoy haciendo aquí en Uruguay es lo más fácil y es simplemente mi trabajo, mi profesión.

-¿Hay que tener alguna preparación especial para vivir una experiencia como ésta?

Como en cualquier otro trabajo, hace falta una preparación que depende de lo que uno vaya a hacer concretamente. Esto es igualmente aplicable en el caso del voluntariado. Es cierto que existen casos en que no se exige una formación o experiencia específicas para hacer un voluntariado, pues se trata de hacer tareas no cualificadas. Pero en estos casos el objetivo es más bien que el voluntario tenga esa experiencia en su vida, y no que resuelva las necesidades del lugar o del proyecto de acogida, que podría seguir funcionando y logrando sus metas al margen de la incorporación o no de esa persona. Incorporar a una persona no preparada para tareas especializadas sería una irresponsabilidad. Para tareas no especializadas por tanto, se trata más bien de un ejercicio de solidaridad e intercambio que en principio se suele lógicamente sufragar el propio interesado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La entrada debería llamarse "Juanan encuentra su sitio", jurjurjur...