lunes, 5 de mayo de 2008

QUE VIVAN EL NOVIO Y LA NOVIA




El incompresible respeto que generan los cooperantes allá por donde se les consiente hacer destrozos permite por ejemplo que uno desembarque en una boda sin haber sido invitado, sin conocer a la novia ni al novio, ni siquiera a un primo lejano, sin llevar el uniforme de gala o al menos un decente afeitado, y con cara de bolito trasnochado que no sabe lo que hace. ¿Cuántas veces habéis pensado en hacer esto en España, en un arrebato de hambre universitaria? El caso es que en casa no nos solemos permitir tamaña indecencia.

Pero comprar el agradecimiento de la ilusionada pareja es tan fácil como soltar 20 dólares, previsiblemente de los más caros regalos de boda que se habrían recibido en el caso de esta celebración remota y sin asfaltar. Que conste que los di a regañadientes y obligado, pero no por rácano (que también), sino por toda la parafernalia que se montó alrededor y que haría a más de uno preguntarse quiénes eran los protagonistas de la jornada.

Como pago por la osadía, la estancia en el condumio no pasó de los quince minutos sin probar bocado, a pesar de que el viaje para llegar hasta allí nos tomara, entre ida y vuelta, unas nueve o diez horas. Así contado parece dramático, pero la relación de los acontecimientos es sólo fruto de la mala leche a la hora de sentarme frente a la pantalla del pc.

En realidad, la excursión resultó bien divertida, con puntuales paradas para echar algo al estómago cada media hora. Se ve que se estila el picnic sobre ruedas, que la verdad resulta bastante divertido cuando lo haces en una furgo con otras quince personas bien majetas. Además al fin crucé el Mekong, y para probarlo os paso una imagen de mi húmedo pie con sus aguas corrientes al fondo.

Y ahora que, tras una jornada en que los almuerzos se multiplicaron incansablemente ya me he cargado todas y cada una de las recomendaciones de sanidad exterior, quedo tranquilo y dispuesto para comenzar a trabajar.

Os dejo con la foto de la boda. Mirad qué bonica está la novia y cómo lo estropea todo el extraviado de detrás. Cómo mola desorganizar contextos y marcos incomparables!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

jodó Jane, que bajitos son todos, (o como has crecido)

Anónimo dijo...

¡xo si es la auténtika "boda del monzón"!
jajajaja
tú piensa en lo felices y dichos@s ke fuistéis kompartiendo esos momentos.
Auke suene makabro hay una d las kositas (ke fueron muchas) ke aprendí d mi abuelo:
"mejor verse en una boda, ke en un funeral"
Besitos y Achuchones
El Señor Obskuro